
Imagen de nubes lenticulares sobre la Comunidad de Madrid (España). 8-3-2012.
En uno sus más emblemáticos libros de metafísica, El Simbolismo de la Cruz, René Guénon aclara varios aspectos sobre el significado de un símbolo, la cruz, presente en todas las tradiciones de la Tierra, entre los que destaca la representación de la posición central del hombre en el mundo, lo que le otorga las máximas posibilidades de trascendencia o evolución espiritual. Guénon denomina mundo al particular estado del ser total ocupado por el hombre, que es interpretado por la ciencia convencional y la sociedad actual como “universo”. Esta aclaración es importante para las consideraciones que haremos en este artículo sobre ovnis y metafísica.
Desde el punto de vista de la metafísica, universo tiene un significado infinitamente más amplio que el definido por el consenso actual, lo que provoca una tendencia a inventar palabras como “multiverso”, que como el autor francés, no vemos necesarias y pueden llevar a la confusión.
Asimismo, el estado del ser total ocupado en su punto central por el individuo humano es mucho más amplio de lo socialmente consensuado, que actualmente no va más allá del mundo corporal o sensible (tercera dimensión en la jerga de la “nueva era”), que no es sino la porción más burda del mundo del ser humano, quien mediante el uso de determinadas prolongaciones de su individualidad (“cuerpo astral”, “doble etérico” etc. en jerga de la “nueva era”) puede trascender sin salirse de su condición humana, y llegar a dominios sutiles que aún pertenecen a su mundo o estado del ser.
Ovnis y metafísica. La visión de René Guénon
En su magnífica obra “El Error Espiritista” Guénon argumenta porqué considera mínimas, aunque no nulas, las posibilidades de comunicarse con seres de otros planetas en el mundo corporal o sensible. Además, aunque considera imposible comunicarse con seres fallecidos dentro del mundo corporal, sí contempla la posibilidad de contactar con personas que después de la muerte hayan permanecido en uno de los prolongamientos del estado individual humano, siempre que se extienda la individualidad más allá de la modalidad corporal a la que se suele estar limitado.
Lo que René Guénon no aclara es la posibilidad de comunicarse mediante el empleo del prolongamiento de la individualidad humana con individuos del mismo estado de existencia pero situados fuera de la modalidad sensible, ubicados o no en el medio terrestre. Ni tampoco habla sobre la posibilidad de que algunos seres ubicados en el mundo sutil puedan poseer la capacidad de prolongarse en cierta medida hacia el mundo corporal terrestre, y hacerse perceptibles por los cinco sentidos comunes.
Tal conducta no nos extraña, pues buen conocedor de los ciclos, el gran metafísico francés y patrón oro de Todoespiritu.com sabía que la revelación de determinados conocimientos tiene su ritmo. Para comenzar nuestra serie de artículos sobre esta temática te presentamos una foto realizada en el mes de marzo de 2012 en la que se observan varias nubes lenticulares.

Segun varias personas tradicionalistas los denominados “extraterrestres” son en realidad yinn, genios o demonios.
Efectivamente, Raul. En estos tiempos se trata de adaptar todo a una mentalidad “científica” que nada tiene que ver con el punto de vista de la tradición primordial.